Una vez leí que el mayor problema de las redes sociales es que todo el mundo tenía voz y voto; quizá esto primero más que lo segundo.

El otro día, leyendo una reflexión sobre el caso taringa, me puse a pensar en los pros y contras de las redes sociales.

Los pros que más se repetían en mi cabeza es el poder que tienen para unir a la gente (el más claro ejemplo es el movimiento #15m y que, gracias a las redes sociales es una realidad); esto también implica acercarnos más los unos a los otros, conocemos fechas de cumpleaños, dónde salen de fiesta nuestros amigos o conocidos, cosas de sus vidas cotidianas que de no ser por las redes sociales jamás conoceríamos.

Pero por otro lado están los contras, y el que más me molesta a mí es confiar tus datos personales a una empresa (me da lo mismo que sea Google, Facebook o Twitter) sin saber qué podrán hacer con tus datos.

Otra cosa que veo a favor de las redes sociales pero a la vez en contra, es la capacidad de compartir cosas que tienen.

Soy bloguero aficionado desde hace más de 3 años y en la blogosfera se comparte muchísimas cosas, pero siempre con respeto y enlazando la fuente.

El caso de taringa es diferente, he visto hilos (tema aparte la legalidad de sus contenidos) donde ni se citan fuentes, ni se enlazan autores, ni se respetan contenidos. Hilos donde una entrada de un blog de prestigio (o no) es fusilada sin miramientos, ahogando el esfuerzo y dedicación de su autor original para recolectar la información.

Esto quizá lo escribo para desahogarme, pero no me gusta ver cosas que me llevan esfuerzo por ahí fusiladas sin siquiera indicar la fuente original.

Creo en la fuerza de las redes sociales, de los blogs y de internet y es por eso que tengo una licencia creative commons en mi sitio web; pero una cosa es copiar y otra plagiar y adueñarse del trabajo de otro.

Copiar sí, enlazar también.